sábado, 28 de septiembre de 2013

Reflexiones III

El mundo es el reflejo de lo que ponemos en él, si ponemos odio eso es lo que nos devuelve. Si lo llenamos de amor no será un mundo sino un paraíso.

La muerte es la única certeza que hay en la vida. No hay que verla como una sentencia inapelable, sino con la convicción de que todo lo que empieza termina.

El hombre suele ser la víctima cuando hay conflicto entre la sociedad y la naturaleza. Lo que es difícil entender es que entre hombres también se destruyan.

La mente astuta ha ido desplazando al corazón como la brújula de la vida. Cuánto más apelamos a nuestra inteligencia más distancia vamos poniendo de nuestra verdadera naturaleza.

Cuando el amor se torna exigente termina en la desdicha y el sufrimiento. Un amor que cada día aumenta la exigencia  más parece una inversión a plazo indeterminado.

La evolución del hombre es un proceso que va de la inconsciencia a la conciencia. La racionalidad y la ciencia dependen de la conciencia, pero la inspiración, la poesía y el amor son expresiones del inconsciente.

Cuando ameis trata de que el amado(a) nunca sea el responsable de los desencuentros. Lo que depende de ti, malo o bueno es tu decisión y sabrás como enfrentarlo.


jueves, 30 de mayo de 2013

Todo es perfecto como es

Tanto se nos ha insistido en la idea de la perfección, que cada día tratamos de ser más "perfectos" y ser cada vez "mejores".
No tenemos ni idea en que consistirá ni cual será la referencia para alcanzar la perfección, así que se nos convence de ser una estrella o un personaje emblemático en deporte, arte, ciencia, finanzas o política.
Los que han llegado hasta la iluminación como Buda, han confesado que no hay nada que alcanzar. Logicamente nos estamos refiriendo en cuanto a crecimiento espiritual.
Nacemos con una naturaleza divina, y Dios nuestro creador no crea nada imperfecto. Se trata de que somos víctimas de una mente ambiciosa que nos inhabilita para darnos cuenta que ella es la única imperfecta.
Se cuenta que el maestro Zen, Bokuju, les decía a sus discípulos que todo es perfecto. Un hombre le increpó - un jorobado muy viejo - Qué pasa conmigo ? Soy un jorobado. Qué es de mi ?. Bokujo le respondió : Nunca he visto un jorobado más perfecto en toda mi vida.
El jorobado, como cualquiera de nosotros, que no se acepta como es, que no tenga conciencia de su unicidad, y que se autoevalúe por comparación a los demás, nunca podrá sentirse perfecto. Siempre habrá algo que le faltará o le sobrará.
La mente no puede funcionar si no es por comparación; pero recuerda, no eres la mente.

domingo, 21 de abril de 2013

Limpiar al inconsciente

Cuando en la vida hemos tenido desengaños, falta de amor, soledad o quebrantos, y no hemos aprendido a amarnos, en lo más profundo de nuestro corazón nos desvalorizamos y sentimos que una vida así no vale la pena ser vivida; se nos dificulta quedarnos a solas con nuestro mundo interno, y de una u otra  manera buscamos la forma de huir de nosotros mismos.
MISION IMPOSIBLE. Nunca podremos negarnos las cosas dolorosas que nos dió la vida, no podemos pasar por la vida huyendo de nosotros mismos, y siempre terminaremos sufriendo más por lo que nosotros nos hacemos que por el daño que pudieron habernos causado los demás. Nunca duele tanto ni es tan dañino, lo que nos hacen los otros que lo que nos hacemos nosotros mismos.
Pese a todo el daño que pudiésemos habernos hecho en la huída, pese a la condición degradada a que pudieramos haber llegado, siempre hay un potencial de salvación para aquellos que han recobrado la esperanza. La tarea no es nada fácil pero no imposible, los que lo han logrado ha sido mediante la ayuda de Dios, de un Poder Superior, o de una energía divina como cada quién quiera llamarlo o entienda.
El hombre ha sido provisto por Dios de la Ciencia y la Religión, la Ciencia para actuar sobre lo consciente a través de la voluntad y el razonamiento, y la Religión, para actuar sobre el inconsciente mediante la oración, el rezo, la meditación, la plegaria y toda práctica donde están presente el arrepentimiento y la fe.
Lo que hay que hacer es convencer al inconsciente de que uno está sano, de que se ha despojado de toda clase de basura mental a que lo ha conducido el alcohol o la droga, o cualquier otra sustancia o conducta que distorsione nuestro yo no condicionado, la naturaleza pristina con que nacimos o sea nuestra salubridad mental.
Dice la Biblia que la fe viene por el oir, así que cuando suplicamos con el pensamiento o los labios, nuestro ruego es oído por el corazón que es el único capaz de transformarnos. La mente es proclive a toda clase de engaños, de mentiras, de tramposerías, de falsedades y disfraces. La mente es tan hábil y peligrosa que debiendo estar a nuestro servicio termina adueñandose de nosotros.
Fue una decisión de Dios que al hombre no lo pudieran transformar sus pensamientos sino su corazón, que es el asiento del amor, el arrepentimiento y el perdón.


jueves, 28 de febrero de 2013

El proceso vivo

El Proceso Vivo es la crónica misma de la existencia; es un historia que muchas veces ignoramos, mejor dicho, es una historia que dejamos de vivir a medida que vamos viviendo. La idea de que nuestra vida no se ha encaminado hasta ahora según nuestra propia voluntad , nos provoca una cierta amargura y la terrible sensación de habernos traicionado.
Inmerso en este inmenso y complejo laberinto nos desgastamos en esfuerzos inútiles , y a veces en acciones con las cuales nos dañamos y dañamos a los demás. Cuando no somos capaces de atisbar en nuestro pasado y profundizar en nuestras experiencias primigenias, descubrimos con asombro como  la  mayor parte de la vida no ha sido más que la repetición de un guión vital. Aquella frase en relación con los pueblos que dice que quién no conoce la historia está condenado a repetirla, es literalmente válida para el ser humano. Debemos ser conscientes de que no podemos cambiar el pasado, pero entenderlo nos ayuda a aceptarlo mejor y en el futuro a no caer inexorablemente en los mismos errores.
En la medida que nos comprendemos podemos cambiarnos y mientras nos cambiamos nos rehabilitamos; al rehabilitarnos nos cambiamos y así entramos es una espiral constructiva que es el camino seguro al éxito y felicidad.
En el afán de encontrarnos a nosotros mismos ensayamos toda suerte de actividades y nos proponemos diferentes metas, pero concentrando la atención y voluntad en lo que hacemos y descuidando lamentablemente lo que somos.
Mientras nos consumimos en logros que no son los que realmente pueden conducirnos a nuestra realización, olvidamos, hasta que la experiencia nos demuestra lo contrario, que si no sentimos amor por lo que hacemos lo que estamos es comercializando.
Es bueno que se entienda y tener siempre presente que, la vida es lo que hacemos con el tiempo, por lo tanto, si lo invertimos exclusivamente en comerciar tarde o temprano terminaremos por sentirnos vacíos; es un engaño pensar que el hombre puede vivir solamente para obtener cosas.
Es importante, diría que vital, aprender a oir la voz de la sabiduría interior, algunos la llaman maestro interno, que nos enseña caminos y horizontes por los cuales debemos transitar voluntariosos. Es el dilema entre Ser o No Ser, No Ser es vivir en función del camino que otros nos han diseñado. Ser es ser consecuentes hasta el final con nuestro Proceso Vivo.
Rajneesh decía: " La vida entera es un desafío para crecer. Esto es verdadera Religión y también verdadera Psicología. Te presenta el desafío de Ser más de lo que eres, te da un descontento divino, te insufla con el deseo de ir más y más alto, no más alto que los otros sino más alto que tú mismo ". 
La persona inteligente depende de su propia intuición; confía en su propio ser. Se ama y se respeta. La persona no inteligente sólo respeta y obedece a los demás.




 

sábado, 23 de febrero de 2013

Que es la compasion

La primera de las cuatro nobles verdades que Buda consagró dice que el sufrimiento es inevitable. Es imposible que mientras vivamos podamos eximirnos de conocer el sufrimiento. Cuando contemplamos el sufrimiento individual o social suele suceder que sentimos un dolor en el corazón, y consecuencia de ello el deseo de ayudar a solventar en algo la situación infausta; a esa apertura sensible con la cual reaccionamos es lo que llamamos compasión.
La compasión nos permite sentir la queja del otro como propia, y algo muy dentro nos impulsa a responder con amor y apoyo, tratando de aliviar la cuita de nuestro semejante.
La compasión es la base de toda relación verdadera, para llegar hasta ella se requiere una profunda comprensión de lo que es la vida; descubrir la bondad fundamental que es inherente a la naturaleza humana, para poder ayudar a mejorar las vidas ajenas.
Necesitamos renunciar al egoísmo, curarnos de nuestra propia depresión reconociendo que el mundo en que vivimos es bueno, de esa manera llegaremos a descubrir que es lo que tenemos para ofrecer al mundo. Debemos entender cómo vivimos, cuál es nuestra relación con la vida cotidiana, vivir la vida festivamente y trabajar con el mundo real en donde estamos.
Si no somos más que personas desdichadas y miserables, esclavizadas por nuestros miedos y paralizados por nuestras frustraciones siempre seremos timoratos, incapaces de sentir la plenitud de cada instante  y convertir la vida en algo maravilloso.
La compasión es un instrumento de redención para ayudar y ayudarnos.


martes, 19 de febrero de 2013

Asumir la responsabilidad

Responsabilizarnos por nuestra vida es una obligación, un privilegio, un mandato de Dios y la existencia a el cual no podemos renunciar. Debemos responsabilizarnos de lo que sabemos y de lo que no sabemos, de nuestras verdades y de nuestras mentiras, de nuestra enfermedad y de nuestra curación, y en definitiva, de la vida y la muerte.
No podemos ni debemos negarnos a la convicción de que nadie más puede responder por nosotros. Aunque sea cierto que haya hechos o situaciones que se empeñan en hacernos sufrir o hacernos desgraciados, en última instancia depende de nosotros la forma cómo encaramos los acontecimientos y situaciones que nos pudieran desgraciar la vida.
Nunca debemos esperar que la vida sólo nos traiga placer, éxitos, satisfacciones, nosotros no gobernamos el mundo, ni decretamos el sitio, el espacio y con quienes queremos convivir, pero si somos dueños de cómo reaccionar cuando aparezcan los fracasos, las pérdidas o las desgracias. Alguien lo explicitó de manera terminante: " No podemos evitar las calamidades y las tragedias que tengamos en la vida, pero somos dueños, tenemos la potestad de cómo reaccionar ante ellas ".
Responsabilidad es la capacidad de dar respuesta, de responder a los acontecimientos de la vida, encontrale significado a la enfermedad o la tragedia, vivirla hasta sus últimas consecuencias y declararse el único responsable.
El mayor daño que nos causa la adicción es que nos vuelve volubles, mentirosos, irresponsables, hasta llevarnos al robo y al delito. Hay quienes no sólo terminan en suicidas de su propia suerte sino en francas amenazas para la sociedad, y destructores de su propia familia; se han dado casos de fraticidios y parricidios.
Dice el Doctor Jacques Mabit " un toxicómano es una persona que busca, de forma inconsciente, su propia iniciación en el mundo espiritual, pero lo hace sin guía y en malas condiciones, por lo que en lugar de liberarse, acaba en el infierno ". En una palabra buscando el Cielo termina en el Infierno. 
Si nos convencemos que nuestro desencuentro y sufrimiento fue un intento de crecimiento espiritual, las llamadas noches oscuras del alma, algo así como la pasantía por un infierno personal, pueden conducirnos a profundas transformaciones psicológicas y espirituales, y podemos terminar realizando los sueños que alguna vez tuvimos.
En realidad lo único que nos puede fracasar en la vida es la convicción de que no hay nada que hacer, nadie más que nosotros mismos podemos decretar nuestra derrota.
Es entonces cuando no creemos en nada, dicho sea de paso, porque no creemos en nosotros mismos, decimos, ya todo está perdido, perdemos la noción del tiempo, vida y muerte nos son indiferentes, Qué extraña puede ser la vida cuando hemos perdido la identidad ?.
Asumir la responsabilidad de nuestras vidas es la convicción inquebrantable de que sólo en nosotros está nuestra salvación. De allí que la pregunta más importante para el ser humano, no es si Dios existe o no existe, sino Quién soy Yo ?. Nunca podrás encontrar a Dios antes de haberte encontrado a ti mismo. De allí que un maestro Sufí dijera " Viajando ininterrumpidamente hacia afuera te encontrarás con el Universo, viajando ininterrumpidamente en tu interior te encontrarás con Dios ".